Las salinas de Arrecife

Casi a las afueras de la capital, cerca de la actual zona de La Marina y al lado del Castillo de San José, se encuentra la zona de Naos y Punta Chica, con una pequeña playa, las antiguas salinas y restos etnográficos y ambientales de gran importancia. En el post de hoy te voy a hablar de esta zona.

Salinas de Punta Chica

Caminando por el entorno de Punta Chica en Arrecife, nos encontramos con zonas donde la degradación del territorio pone en peligro la esistencia de algunos ecosistemas. En el post de hoy voy a compartir unas reflexiones sobre el patrimonio, la historia y los ecosistemas que nos encontramos desde la zona de Naos hasta Punta Chica.

Un poco de historia

Hoy en dia, si llegas a Arrecife en barco , lo harás por el Muelle de Los Mármoles o Puerto Naos. Sin embargo el primer puerto de la ciudad estaba formado por una serie de islotes y arrecifes situados en la zona situada hoy entre el islote del Francés hasta la Playa del Reducto.

Con la construcción del Puerto de Naos se destruyó otro islote, el de Las Cruces. Durante la construcción del dique se encontraron también restos de antiguas embarcaciones, seuramente restos de algun naufragio que nos revela la importancia del puerto de Arrecife. Todo esto se ha perdido, mientras se podía haber guardado y recuperado estas piezas para conformar un yacimiento submarino. Desde este puerto salían los hombres a pescar, pasando hasta 6 meses en alta mar.

Cuando los hombres llegaban de la mar el poco pescado que llegaba había que guardarlo de alguna manera. Fue así que se empezaron a construir salinas. Con el crecimiento de la flota pesquera tradicional y la exportación de pescado, Lanzarote vivió una verdadera explosión de salinas, desde el siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Entre estas, destacan en esta zona las salinas de Naos y las de Punta Chica.

  1. El jardín del Castillo de San José

A la entrada del museo, el artista César Manrique diseñó un pequeño y coqueto jardin. En este jardín podemos entender simbolizada la necesidad de preservar el patrimonio natural al mismo tiempo que protegemos especies autóctonas o endémicas. Cuando Manrique volvió a Lanzarote desde EEUU su idea era la de transformar la isla en el lugar más bonito del planeta. Sabía que tenía el potencial para conseguir esta meta, y empezó a trabajar en ello. Toda su obra fue siempre pensada primero para la gente de la isla y, en segundo lugar, para los visitantes que empezaban a llegar a partir de los años 60. Esto pasa con este jardín, hecho con plantas autóctonas que probablemente recolectó con la idea de que no se perdieran, no cayeran el olvido y para que se pudiese apreciar la belleza de la flora autóctona.

Manrique fue un precursor de todo lo que hoy nos parece tan moderno, todo lo relacionado con la sostenibilidad y la salvaguardia del ambiente. Sin saberlo, en la construcción de este jardín (al igual que para otras obras, como en Jameos del Agua o Jardín de Cactus) Manrique se fijo en el ODS 15:

Trabajar con el medioambiente para proteger a las personas, ayudándose de políticas que contribuyan a un planeta más sano y más inversiones verdes.

ODS15

Entre las metas de este ODS, está la de adoptar medidas significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, proteger las especies amenazadas evitando su extinción. Y también movilizar los recursos financieros procedentes de todas las fuentes para conservar y utilizar de forma sostenible la diversidad biológica y los ecosistemas. Y sin más es lo que hizo Manrique en todas sus obras. En la restauración de este espacio también. En 1976 empieza la recuperación del espacio exterior, la que precede la entrada al castillo incluyendo el jardín. Usa plantas de la zona, que trasplanta, mientras al mismo tiempo usa piedras del lugar para el pavimento.

En el jardin solamente encontramos 3 especies:

Palmeras: Es el símbolo vegetal del archipiélago, la única endémica de las islas, entre las más de 2000 especies que existen en el mundo. Es una planta protegida. Se adapta a diferentes condiciones ambientales, y se encuentra en todas las islas, sobre todo en La Gomera y Gran Canaria. Tienen un tronco muy grueso y algunos ejemplares llegan a pasar los 30m de altura. Se ha utilizado desde siempre tanto como forraje que para la cestería artesanal. A veces se suele aún encontrar algún barrendero que usa las hojas como escoba. En la isla de La Gomera, se utiliza la savia (guarapo) para obtener la miel de palma.

Tabaiba: Euphorbia regis-jubae. (tabaiba amarga). Arbusto de 30 a 80 cm de altura, con rosetas terminales. El latex es tóxico, aunque tenga propiedades analgésicas si se aplica sobre la piel. El latex se utilizaba para aturdir a los peces en los charcos, mediante el proceso conocido como “embarbascar”. Hojas de color verde-amarillento.

Euphorbia balsamífera (tabaiba dulce). Es el símbolo vegetal de Lanzarote. Puede llegar a los dos metros de altura. Las hojas forman círculos en las puntas de las ramas y son de color verde claro. Se utilizaba para currar verrugas y callos, y servía de antídoto contra el latex del cardón o de la tabaiba amarga. Con su latex se produce un chicle que servía para curar las encías.

Veroles: (Klenia verifolia). Endemismo canario presente en todas las islas. Es un arbusto perenne. Se desarrolla en diferentes hábitats, aunque generalmente crece en los pisos de vegetación más bajos. Pierde las hojas cuanta más cálida sea la zona. Se ha utilizado como cicatrizante.

2. Las salinas de Punta Chica

La formación de la zona de las salinas de Punta Chica se debe – con muchas probabilidad – a las lavas emitidas por la Montaña de Zonzamas, sin descartar algo de intervención de la de Maneje durante la era del Pleistoceno, cuando se cree que el 30% del planeta estaba cubierto de hielo y los océanos descendieron de nivel. Esto originó puentes de tierra en zonas que antes estaban aisladas. De hecho, es posible ver restos de conchas marinas fosiles en lugares de la capital próximos a este entorno. Los restos de emisiones de Montaña Maneje y Montaña Zonzamas han sido cubiertos posteriormente por las coladas de las erupciones históricas de Santa Catalina y, en parte, de Montaña Colorada. Son coladas de las emisiones finales de las erupciones del Timanfaya.

Era el mes de febrero de1733 cuando las coladas del volcán Santa Catalina llegaron hacia Arrecife terminando al mar por Los Mármoles. El volcán de Santa Catalina llegó a formar un tubo volcánico de grandes dimensiones que, parece ya comprobado por muchos geólogos, llega a formar el jameo conocido como la Cueva de Las Palomas (o Cueva de los naturalistas).

En las coladas de lava del barranco encontramos los líquenes, importantes para el renacer de la vida tras la destrucción y el infierno.

Publicado por Guia En Lanzarote

Decía Saramago:Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía. Hago mía esta frase.

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