La mujer en Lanzarote

La población de Lanzarote, tanto hombres como mujeres, ha sabido desde siempre resistir a cualquier tipo de adversidad y crisis con mucho ánimo y ganas de seguir adelante. Es por todos conocido el rol de los hombres que empezaron a cultivar la vid tras las erupciones del Timanfaya; es un trabajo muy arduo al igual que la labor de los marineros que salían durante meses a la mar para que a sus familias no le faltara de nada. Per en todo esto ¿dónde estaban las mujeres? Cierto es que en muchos casos pasaban su tiempo a cuidar del hogar y de la familia, pero han hecho mucho más que esto.

Mientras los hombres pasaban meses en alta mar pescando, las mujeres – a parte de encargarse del cuidado de los hogares – trabajaban también en las conserveras de Arrecife o ayudaban en la recogida de la sal en las salinas. Todos colabraban y aportaban su granito de arena a la economía familiar, desde los hijos e hijas hasta la madre y el padre.

Y cuando se decidió empezar a plantar tuneras para criar la cochinilla, las mujeres también estaban ahí, ayudando y colaborando en el cuidado de las plantas y en el criado del insecto. Había que poner la cochinilla dentro de los calcetines y poner éstos en las pencas de las tuneras.

Y no puedo terminar este artículo dedicado a la mujer sin hablar de las mujeres gracioseras: el ejemplo más emblemático de lo que ha sido el rol de la mujer en Lanzarote y La Graciosa.

Si los hombres gracioseros eran los encargados de pescar, eran las mujeres que se dedicaban a vender el pescado, o cambiarlo por productos de la agricultura. Pero en La Graciosa no había (y no hay) campos de cultivo. Había que llegar hasta la isla hermana de Lanzarote. Y así, las mujeres llegaban con pequeñas embarcaciones hasta la playa del Risco, en el norte de Lanzarote, y desde aquí subían por las laderas del risco hasta llegar al pueblo de Haria.

Así subían a casi 600m desde el nivel del mar, por una ladera con fuerte pendiente, con cestas llenas de pescado en sus cabezas. Cuando llegaban a Haría vendían el pescado y volvían a La Graciosa con los productos de la tierra. Ahora, recorrían el camino a la inversa, bajando por el Risco y con las cestas llenas de tomates, papas, y otras frutas o verduras.

Por Guia En Lanzarote

Decía Saramago:Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía. Hago mía esta frase.

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