Los líquenes

Desde un punto de vista científico los líquenes son pequeños organismos que nacen de la simbiosis entre un hongo y un alga. Son capaces de vivir bajo cualquier condición climatológica y por ello lo puedes encontrar en cualquier parte del mundo. En la isla de Lanzarote, estos pequeños seres vivos tienen una gran importancia y eso va un poco más allá de su origen.

Tras las grandes erupciones volcánicas del siglo XVIII, una gran parte del territorio del sur de Lanzarote fue completamente destruido: casas, campos de cultivos, ganados, aljibes, etc. Tras 6 años de fuego y llamas, todo parecía haber desaparecido bajo las negras cenizas y los rios de lava ya solidificados.

Los líquenes han sido los primeros colonizadores tras estos años de destrucción. Es gracias a ellos, y sobre todo a su capacidad de retener la humedad, que fue posible el resurgir de la vida en estas zonas. Los líquenes son capaces de producir unas pequeñas sustancias ácidas que modifican el suelo volcánico dando paso a la implantación de nuevas formas de vida.

A pesar de su aridez, Lanzarote presenta varios endemismos insulares propios, y otros comunes a otras islas canarias o a la región macaronesica.

La zona del Parque Nacional del Timafaya es – quizás – la zona donde podrás ver más cantidad y especies diferentes de líquenes. Los hay de color blanco (en la parte sur del parque) o de color amarillo y verde, especies que suelen encontrarse en las zonas más expuestas a los alisios.

Bomba volcánica dentro del Parque Natural de los Volcanes tapizada de líquenes

Se calcula que hay alrededor de 180 especies de líquenes dentro la zona de protección del parque nacional, de diferentes tipos, tamaños y colores. Su presencia en la isla es incluso anterior a las erupciones del Timanfaya, ya que en siglos anteriores la isla había conocido ya otros fenomenos eruptivos y se habían entonces formado ya coladas de lava en otras zonas de la isla.

En el norte de Lanzarote, por ejemplo, hace unos 20mil años habían tenido lugar ya las erupciones del volcán La Corona. Aquí, en el llamado malpaís de La Corona, y en las laderas del Risco de Famara. se encontraban ya desde épocas antiguas un liquen conocido popularmente por orchilla (roccella tinctoria, es la especie que se encuentra en la isla).

Importancia histórica de la orchilla

De este líquen se extrae un colorante natural color púrpura que era ya conocido por los fenicios. Según cuentan algunos historiadores, la fama de la orchilla canaria fue una de las razones que llevaron a los europeos a la Conquista de la isla. De hecho, la fama de este líquen en el continente se debe a Jean de Bethencourt que, tras conquistar la isla, empezó la exportación de la orchilla hasta Francia, donde él tenía una fábrica textil.

La recolección de este líquen formó parte de la economía de la isla hasta casi principios del siglo XX y, como en muchos otros casos, eran las mujeres que se encargaban de ir a por el líquen, siempre a pesar de los esfuerzos y peligros que esto podía suponer. Tienes que pensar que muchas veces las mujeres se colgaban por las laderas del risco para poder recolectar la orchilla.

Hoy en día la recolección – y el comercio – de la orchilla están prohibidos, ya que este líquen (como las demás especies) entró a formar parte del patrimonio natural desde el año 2007.

Es mi recomendación siempre que hago cualquier ruta de senderismo: mira los líquenes, disfruta de su presencia, sacale todas las fotos que deseas, pero déjalos en las rocas en las que se encuentran. Y tampoco vale llevarse las piedras de recuerdo a casa, porque en nuestros hogares no tenemos las mismas condiciones climatológicas que en estos entornos. Cuando nos llevamos estas piedras a casa, estamos matando un trocito de vegetación.

¿Te imaginas que cada una de las miles de personas que pasan por entornos naturales se llevara una piedra de recuerdo? Al final serían miles de piedras que terminarian a la basura, dejando ese espacio natural vacio de vida y vegetación.

Por Guia En Lanzarote

Decía Saramago:Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía. Hago mía esta frase.

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