La pesca en Lanzarote

Los primeros habitantes de Lanzarote, segun algunos historiadores, llegaron a la isla desde la costa norte de África, utilizando embarcaciones que se dice estaban hechas con madera de drago. Era una población que vivía sobretodo de la agricultura y de la pesca. Estas tradiciones se mantuvieron hasta la llegada del turismo (en los años 60 del siglo pasado), cuando todo cambia en Lanzarote.

Se dice que, una vez llegados a Lanzarote, los bereberes (que se llamarían luego mahos o majos en Lanzarote y Fuerteventuras), olvidaron la técnica de navegación y por ello quedaron «atrapados» en las islas. Esto no les impidió poder seguir pescando; al igual que los habitantes de las otras islas, los mahos pescaban a la orilla del mar: el marisqueo era la práctica más habitual y a tal fin se aprovechaban las mareas bajas.

Una de las técnicas más utilizadas en este sentido, fue la de «levantar charcos». Los majos formaban con piedras perimetros murales que delimitaban pequeñas lagunas (charcos) a la orilla del mar y, aprovechando las mareas, esperaban a que los peces y el marisco quedaran atrapados en estos charcos para después aturdirlos usando el látex de las tabaibas.

El Charco de San Ginés hoy, uno de estos antiguos charcos utilizados para pescar.

El puerto de la capital de Lanzarote, fue uno de los más importantes de todo el archipiélago. De aquí salían las embarcaciones que iban a faenar en alta mar durante varios meses. Arrecife llegó a tener una de las mayores flotas pesqueras de toda Canarias.

De aquí muchos conejeros salían a pescar hasta la costa de África, siendo el banco de pesca canario-sahariano uno de los más importantes, donde se encuentra una gran cantidad y variedad de peces.

Cuando los pescadores volvían de estas faenas con todos los productos de la pesca, existía el problema de la conservación del pescado. A tal fin, fueron muy importantes las salinas y el aprovechamiento del llamado «oro blanco» de Lanzarote.

Las Salinas de Janubio son las únicas aún activas en la isla y las más grandes de todo el archipiélago canario. Pero, hasta hace algunas décadas había casi una treintena de salinas en todo el territorio insular.

Restos de los molinos en el lugar donde se situaban las Salinas del Berrugo en Playa Blanca, en la zona de Marina Rubicón.

A finales del siglo XIX se instaló en la isla de La Graciosa una de las industrias de salazón más importantes del archipiélago, y fue cuando la que hoy es la Octava Isla empezó a poblarse. Algunos años antes de la construcción de la fabrica, según algunos testimonios orales, unas familias de Haria ya se habían instalado en La Graciosa para aprovechar la pesca en las aguas de esta isla.

Con la llegada del turismo, tanto la pesca como la agricultura han ido perdiendo importancia en la economía de la isla; y personalmente creo que se debería mantener la tradición pesquera con más ayudas y un mayor apoyo a quienes quieran continuar con esta práctica. Quizás tras la pandemia del covid, deberíamos haber aprendido que no se puede vivir sola y exclusivamente del turismo.

Y una idea sería la de involucrar al sector pesquero en las experiencias que se proporcionan en la isla, y lo digo siendo uno de los actores del sector.

Personalmente siempre hablo de la importancia del sector y organizo experiencias para dar a conocer estas tradiciones, para que no se pierda la memoria de lo que ha sido esta isla antes del turismo.

Por Guia En Lanzarote

Decía Saramago:Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía. Hago mía esta frase.

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