El Carnaval de Lanzarote: Diabletes y Buches

No es ningun misterio que el Carnaval en Canarias es una fiesta con fuertes tradiciones populares. Si bien los Carnavales de las islas capitalinas (Gran Canaria y Tenerife) son los más conocidos y los que más atraen a los turistas, el Carnaval de Lanzarote también tiene su historia y tradiciones.

Los origenes del Carnaval en la isla se remontan a la época posterior a la Conquista, finales del siglo XV, y al principio era una mezcal de tradiciones de diferentes culturas: la castellana, la morisca y la aborigen.

Al principio la celebración del carnaval estaba ligada al fin del invierno, y el principio del verano que correspondía a la época de nueva siembra. Lanzarote, hasta los años 60 del siglo pasado, tenía fuertes tradiciones agricolas, y la época de la siembra también era sinónimo de «nuevos comienzos«. Era una fiesta, la celebración de una nueva vida.

La tradición del Carnaval en la isla está ligada a las dos capitales: Teguise y Arrecife, cada una de ellas con sus figuras típicas de las que te voy a hablar en este post.

Los Diabletes de Teguise

Elegua, estatua en Teguise representando uno de los diabletes del Carnaval

El diablete es una mezcla de la tradición popular aborigen con elementos castellanos, una figura que nació a finales del siglo XV, al terminar la Conquista de las islas Canarias.

La figura del diablete está encarnada por un macho cabrío, símbolo de virilidad y fecundidad, lo mismo que pasará tiempo después con la figura de los Buches de Arrecife, de la que te hablaré más abajo.

Los antiguos mahos celebraban danzas y rituales para celebrar el final de la época de cosechas. Al llegar los conquistadores, estas danzas se fueron adaptando a la nueva cultura.

Los pastores que antes bailaban en La Gran Aldea, tras la Conquista lo hacían (ya como esclavos) para los nuevos señores de la isla. En esta fase, los bailarines iban vestidos con pieles de cabra, una máscara de macho cabrío y una talega de arena con la que golpeaban el suelo para así poder asustar a los más pequeños.

A finales del siglo XIX, la Iglesia prohibió estas danzas por sus referencias satánicas. Fue así que, como primera medida, se cambiaron los trajes: las pieles de cabras fueron sustituidas por un vestido con rombos negro y rojo, y la cara del macho cabrío se convirtió en la de un toro con cuernos y una larga lengua (De aquí el nombbre de la estatua «ELEGUA»).

También se fueron cambiando las fechas en las que estas figuras salían a la calle, hasta llegar a la fiesta del Carnaval. Y las campanas que cuelgan del bastón de los diabletes sirven para asustar a los niños por las calles.

Los Buches de Arrecife

Estatua de Buches en el Charco de San Ginés de Arrecife

Representan la expresión más fuerte del Carnaval de la capital isleña y están ligada a la cultura del mar y de la pesca de Arrecife. La primera vez que se habla de los buches es un documento de finales del siglo XIX. Los hombres del mar están relacionados con los buches, los trajes que usaban para disfrazarse de campesinos para celebrar que hubiesen podido volver a su isla tras largos meses en alta mar faenando. Los marineros disfrazados de capesinos, recorrían las calles de Arrecife bailando y cantando.

Esta tradición fue retomada a mitad del siglo XX por un grupo de amigos que quiso recuperar la antigua tradiciones capitalinas y que fundó una parranda llamada Los Buches.

Por Guia En Lanzarote

Decía Saramago:Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía. Hago mía esta frase.

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