Lanzarote y el agua

Por todos es sabido que la lluvia en Lanzarote brilla por su ausencia. La isla tiene un clima árido y seco, no tiene rios, ni lagos ni manantiales. El agua siempre ha representado un bien muy escaso, y desde siempre la población supo aprovechar los recursos que la misma tierra le ofrecía.

En el pasado, tanto Lanzarote como Fuerteventura eran considerados los graneros de Canarias. Para cultivar los cereales, se aprovechaban las pocas aguas de lluvias, pero también el agua proveniente de la humedad y del rocío. Para ello se construyeron sistema de captación de agua: pozos, aljibes, maretas o chupaderos.

Pozos y aljibes

En los cauces de los barrancos, a los pies de las montañas o bajo las laderas de los volcanes. Pero también perforando el suelo en las zonas más húmedas y donde más suele llover. Es el caso del pueblo de Haria, en el norte, donde aún puedes ver algunos de estos pozos – restaurados y símbolo de un pasado ligado a la agricultura.

Pozos del Rubicón

En los patios de las viviendas se encontraban los aljibes, depósitos subterráneos para almacenar el agua de las lluvias. En muchos lugares de la isla, se construyeron aljibes públicos, donde la población podía acercarse para recoger agua.

En el pueblo de Maguez – norte de la isla – bajo las laderas del volcán La Corona – aún hay un aljibe donde los agricultores de la zona acuden para recolectar el agua.

Chupaderos

Ya las poblaciones aborigenes practicaban excavaciones en terrenos arenosos en los cauces de los barrancos. Siendo el suelo de la isla de origen vulcánica, el fondo de estas excavaciones era petreo (resto de basalto), lo que ayudaba a retener el agua. Después de las lluvias la arena cubría el agua y el suelo basáltico tenía una función permeabilizadora. Se conservaba así el agua durante un determinado tiempo, al impedir la arena la evaporación de la misma.

Estas excavaciones son los chupaderos.

Las maretas

Quizás la mareta más conocida es la Teguise, por desaparecida que esté hoy en día. Situada en proximidad de la molina, la amplia plaza guarda bajo sus baldozas los restos de la mareta más grandes de toda la isla en el pasado.

Desde la plaza de la mareta, se aprecia perfectamene la molina de Teguise

Se trata de una superficie hueca, hecha de cal e inclinada. Casi siempre estas superficies estaban rodeada por muros y paredes que, por huecos en la parte inferiro permitía al agua entrar en la mareta, pero luego impedían que el agua saliese de las mismas construcciones. En muchos casos las maretas se encontraban en proximidades de pozos, aljibes o sistemas de canalización que permitían un mejor aprovechamiento del agua.

Muchos de estos sistemas de captaciones de agua, sobre todo los de la zona sur y suroeste de la isla han desaparecido tras las erupciones históricas del siglo XVIII. Pero restan algunos en el norte de la isla.

Hoy en día, el agua proviene del océano: es agua desalinizada. Hay dos plantas desalinizadoras: una en Arrecife que abastece la zona norte de la isla, y una en proximidad de Playa Blanca, para la zona sur. El agua sigue siendo un bien preciado, que hay que aprovechar de manera sostenible. Si vienes de vacaciones a la isla, aunque no pagues el recibo del agua durante tu estancia, recuerda siempre la importancia de este recurso para toda una isla: utilizala de forma responsable.

Por Guia En Lanzarote

Decía Saramago:Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía. Hago mía esta frase.

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